Se necesitaron varios meses para que agarrara un lápiz nuevamente... y tan sólo 24 minutos para hacer este dibujito. Grafito grafito, vuelve a mí.(LapizB)
Este dibujo brotó en 24 minutos, mientras conversaba. No resultó en nada extraordinario; sólo es una invitación a repetir el experimento el día de mañana (pero con la boca cerrada).
Después de utilizar estilógrafos (y su fascinante tinta indeleble) he decidido darle una oportunidad a otros intrumentos.
El termómetro, a manera de queja -¿o festejo?- tuvo sus exabruptos el día noventa y cinco del año, momento que mis amigos Eme y Pe aprovecharon para casarse. Ojalá duren otra montaña de años juntos.